En Pulotre, hay un tronco en el que antiguamente había un triwe muy grande, allí había un carnero encantado.

Se dice que nuestros ancianos lo veían cuando salía, el jugaba sobre el tronco del triwe, cuentan que era muy lindo, gordo, tenía cuernos muy grandes de puro oro.

Cuándo salía de su encanto se subía sobre el tronco, balaba llamando los rebaños de ovejas que andaban cerca del lugar, las ovejas buscaban pasada para para encontrarse con el carnero, y ya no pasaban más al lugar hasta que llegaba el tiempo de parir lindos corderos.

Contaba una abuelita que una noche de verano muy estrellada pasada la medianoche sintió que en el corral balaban y corrían las ovejas y un carnero decía: mee mee mee, la abuelita se sorprendió pues en su rebaño no había carnero.

Se levantó, miro por una rendija y vio un carnero grande, los cuernos le brillaban que parecían oro. La abuelita sintió un poco de miedo y espero que amaneciera para salir. Cuando se levantó fue a ver su corral, el lindo cordero ya no estaba, se había vuelto a su encanto.

Durante ese año la abuelita tuvo muchos corderos y sus ovejas parían mellizas.

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